De las lentejas de Mona a las alubias de Elena

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Hola a tod@s:

Este fin de semana que hemos dejado atrás tenía una escapada organizada con unos amigos desde hacía ya un par de meses. El plan era visitar el mercado de brocantes de Ahetze, que se celebra el tercer domingo de cada mes. Nos hacía especial ilusión dadas las fechas, tan próximas a la Navidad, y digo nos hacía, porque al final, por circunstancias ajenas a mis amigos la excursión se vino abajo. La lástima y la pena no son lo mío, enseguida apareció el plan B.

Decoración navideña, ‘la tengo’ me dije: vajilla sin estrenar y ganas de estar con mis amigos también, por lo tanto, llamadas de teléfono y en marcha la siguiente cita: una alubiada en mi casa. Os diré que una no destaca por sus virtudes en los fogones, si no más bien por disfrutar de la buena cocina, y cuando digo buena me refiero a todo aquello hecho con mimo y buen producto.

Así que sabiendo que las expectativas de mis amigos –que algo me conocen- iban a ser bajas, decidí emplearme a fondo y darles una sorpresa. Me hice con las mejores alubias y sacramentos, y me mandé a mi misma el siguiente mensaje: todas las cosas hechas con ganas y dedicación salen bien, así que reto por delante.

Lo siguiente que sucedió… ¿cómo creéis que se quedaron mis comensales cuando se llevaron la primera cucharada a la boca? Pues sí, estáis acertando: con la boca abierta. ‘Elena, están increíbles’, no pararon de decirme hasta que en la sopera no quedó ni una, ‘la pena es que has hecho pocas’. Sonrisas y sonrisas en mi cara, a pesar del reproche, los elogios a mis alubias me pusieron como un pavo real. Ya sabéis el dicho: lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Unas horas después me suena el teléfono. Tras él uno de mis comensales, de nuevo felicitaciones por las alubias. ‘Mira’, me comenta ‘ no sé si llevaba las expectativas bajas, que las encontré increíbles’, de nuevo risas y más elogios. Antes de despedirnos y con el sentido del humor que le caracteriza, me dice ‘Elena, podrías hacer encuentros alrededor de las alubias como en su día lo hacía Mona Jiménez, entorno a sus míticas lentejas se fraguó el romance de Isabel Preysler y Miguel Boyer, ahora en vez de las lentejas de Mona… jajaja… las alubias de Elena, ¿te imaginas qué divertido? En este caso lo de menos serían los cubiertos y el mantel, jajaja.’

‘Pues mira’, le contesté yo, ‘imaginar nunca me ha costado ningún esfuerzo, quien sabe las cosas por qué suceden, yo me quedo con la idea’. ¿Os imagináis ahora Casa Arropame las alubias de Elena? Y como me ha dado por escribir os aseguro que si eso sucede os lo cuento.

Aprovecho este post para felicitaros las fiestas y desearos lo mismo que quiero para mi y los míos: salud e ilusión.

Felices fiestas,

Elena

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