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Nunca me he arrepentido de salir cada día a correr

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Hola a tod@s:

Dentro de unos meses se cumplirán 20 años que tomé una de las decisiones más importantes: cada día, de lunes a viernes, de manera ininterrumpida, no he dejado de calzarme las zapatillas para hacer mi sesión de footing durante 40 minutos, ya sea que esté lloviendo, nevando, que el termómetro marque 0 o 40 grados, me encuentre en Paris, Milan, Toledo, San Petersburgo o en la cocina de mi casa. Sí, sí, lees bien: he corrido dando vueltas a la cocina.

La fiebre por el footing no me entró por casualidad. Durante mi infancia, adolescencia y juventud el deporte y la danza estuvieron presentes. Mis primeros recuerdos son los partidos a campo quemado que teníamos en el colegio, ahí desgastaba casi todas mis energías y el resto las reservaba para materias que tuvieran que ver con la imaginación.

Así fue hasta llegar a los 29 años y comenzar mi andadura en Arropame. Por arte de magia, durante un periodo de tiempo que duró nada más y nada menos que 10 años, parón absoluto en cuanto al deporte. Curiosamente lo tenía todo a mi favor: el trabajo cerca de casa, una madre en el portal de al lado que se encargaba de suministrarme todo lo que fuera necesario, unos paseos increíbles al lado del mar, apenas cruzando una carretera… y sin embargo no disponía del tiempo.

Cuando terminaba la jornada de trabajo, siempre me encontraba lo suficientemente cansada como para no plantearme nada que no fuera dar un tranquilo paseo. Recuerdo que al paso de corredores a mi lado, muerta de la envidia, me decía para justificar mi sedentarismo: ‘esos no se desgastan en el trabajo’.

Una llamada de teléfono. Una amiga me comunicó la gravedad repentina de un amigo común con 40 años. Esto me paralizó e hizo que tomara conciencia de mis hábitos. Dejé de fumar y busqué la manera para retomar de nuevo la práctica del deporte. Estaba claro: al mediodía, de 2 a 4h, no podía ser, tenía un hambre horrible; a las 8 de la tarde cuando terminaba la jornada siempre o casi siempre surgían – y surgen- cosas que hacen que tenga muy pocas posibilidades de éxito cualquier compromiso que adquiera en esa franja horaria. Con lo cual solo me quedaba una opción: despegarme de mi querida cama 1 hora antes por las mañanas. Y así se produjo el cambio.

Tengo que deciros que muchas muchísimas veces a lo largo de estos años y a día de hoy se cuela en mi cabeza al despertar, como le llamo yo, el demonio que me dice: ‘Elena, no vayas hoy, que estás hecha polvo.. Elena, ayer te acostaste muy tarde… Elena, quédate un poco más en la cama tienes un buen constipado…bla, bla, bla…’. A ese demonio interno no hago otra cosa que no sea responderle con la más absoluta indiferencia.

Tengo que reconocer que a veces muchos de los días con un gran esfuerzo le doy la espalda. Tras esos 40 minutos que aproximadamente dura mi sesión os puedo asegurar que nunca me he arrepentido de haber salido a correr. Cuando termino exhausta muchos de los días me digo: ‘Elena, ya has hecho lo más importante del día, has puesto a punto tu maquinaria’. El footing me ayuda a regular mi tránsito intestinal, coloca mis pensamientos en orden, desentumece mi cuerpo, oxigena mis pulmones, elimina toxinas, genera endorfinas, me ayuda a mantener la báscula a raya y además presto más atención a los alimentos que voy a ingerir durante el día.

También disfruto increíble de la ducha tras la sesión y todo esto hace que el último paso antes de salir de casa, el de vestirme, sea con ganas y con ilusión.

¿Se le pueden pedir más a 40 minutos de 24 horas que tiene el día? Pues sí, sí hay más. Mientras tu corres te encuentras en el camino con personas como la que hoy me he cruzad. Mientras yo volvía a casa desgastando la zapatilla, ella volvía haciendo brazos en su silla de ruedas. Minutos antes habíamos compartido un tiempo de espera con una sonrisa y buenas palabras en todo momento, ella no siempre estuvo en esta situación. Al cruzarme en el camino levantó la mano lanzándome un saludo con una gran sonrisa.

Esta historia no la quiero terminar sin escribir tres palabras y un apunte: organización, voluntad, esfuerzo y una sonrisa por favor. La reflexión, si hay que sacarla, corre de tu cuenta.

Elena

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#lacaridadcomienzaporunomismo

2 Comments

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Cristinareply
24 octubre, 2018 at 19:48

Me ha encanrado tu “reflexión”: parece que lo ha escrito mi padre….el deporte le dió todo para salir de momentos duros.le echo de menos…parece que es él…..le encsntabs escribir y se hizo “cronista” del periódico de mojácar, donde vivió hasta el final.
Gracias por estos minutos…y qué recuerdos al campo quemado¡¡¡ pocas personas sabrán lo que es¡ cristina

Arropame …reply
26 octubre, 2018 at 15:48
– In reply to: Cristina

Hola Cristina, cuento me alegro de que estos minutos de lectura te hayan aportado tan buenos recuerdos… Los buenos hábitos, pase el tiempo que pase, no tienen caducidad.
Un saludo, Elena.

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