Un día especial cerca de casa…

Hola a tod@s,

Tiempo atrás, aprendí que lo bueno no es realizar solo aquello en lo que te sientes a gusto, sino desarrollar la capacidad de hacer que las cosa te gusten.
El verano, sobre todo es expectativa y deseo, y este que estamos viviendo, pone en jaque todos los planes que habíamos ido acumulando meses atrás.

Por lo tanto, es el momento de sacar rendimiento a esta atípica y sorprende estación veraniega. Estoy segura que vamos a descubrir cosas muy interesantes si nos lo proponemos.

Hace unos días, un amigo con el que comparto gustos y aficiones, me propuso una excursión de ida y vuelta en el día a Comillas. Un plan excelente, íbamos a hacer gastronomía a la vez que disfrutar de una pequeña feria de desembalaje.

Ni la cena del viernes noche (que se alargó bastante, más de lo previsto), sumado al cansancio del resto de la semana, quitó emoción a la pequeña escapada.

Me dije: “aprovecho y disfruto de estos momentos o puede que me quede sin nada, así de sencillo”. Como dice Aurelia, una clienta a la que aprecio, “estos ratitos y otros son los que valen”.

Ya en nuestro destino.

Entregada a la causa, seducida por la belleza del lugar donde me encontraba dando rienda suelta a la imaginación y al habla, conocimos a Alex, un hippie de los 70.

Mientras intentaba capturar el momento haciéndome una fotografía, él se acercó y, al término de ella, con una amplia sonrisa y gran amabilidad nos propuso tomar unos mojitos. Evidentemente el sí llegó rápido.

Entre árboles, la música de Louis Armstrong y Billy Holiday, conversaciones diversas…  llegó por parte de Alex la segunda propuesta.

No debíamos irnos a casa sin acercarnos a Gerra, un pueblecito entre Comillas y San Vicente de la Barquera nos contó. “Allí, en lo alto, tengo un chiringuito y un Food Truck. Yo ahora enseguida voy para allá. Si os acercáis, podréis disfrutar de una puesta de sol increíble”. Rápido le dije: “¿tipo Ibiza?” y el, poniéndonos el caramelo en la boca, pero cauto a la vez, contestó: “tenéis que ir a verlo y vosotros, después valoráis. Eso sí, os aconsejo que cojáis algo de ropa de abrigo, será bonito que disfrutéis de la noche.

También nos hizo una puntualización: “El sábado y el domingo es cuando más gente acude, el resto de la semana es mucho más tranquilo”.

Al despedirnos, quedamos en vernos enseguida. La película ya nos la habíamos imaginado. Ahora, tocaba vivirlo en directo.

Poco después, nos encaminamos al nuevo destino. Al llegar, nos sorprendió.

Hubo carcajadas, éramos como niños descubriendo un tesoro.

Os diré que sí, nos quedamos hasta que se cerró el chiringuito (00:00 de la noche), hora en la que se termina el cuento.

De regreso, no había cansancio, había emoción. El resultado de un día cerca de casa fantástico.

No esperes a que sucedan las cosas, ve a por ellas. Este, es uno de mis mantras.

Feliz agosto,

Elena

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