ArropameHotelLeClosMedicisParis

Un pequeño hotel en Paris

Tiempo de lectura: 1 min 30 seg

Mi último descubrimiento, ¿Cómo fue? Como otros muchos encuentros, gracias a una equivocación: una reserva de habitación errónea hizo que tuviera que improvisar. Así es como en mi último viaje a Paris descubrí el Le Clos Médicis.

En mis viajes procuro que las localizaciones de los hoteles estén cerca de parques, por aquello de que me gusta comenzar el día haciendo mis 40 minutos de footing. También busco que su ubicación sea muy céntrica, para que los desplazamientos, sobre todo de trabajo, sean lo más cortos posible. Ahorro en taxis y metros.

Me gustan los hoteles pequeños, me resultan más acogedores. La comodidad y el descanso tanto físico como visual son condiciones fundamentales para que mis viajes sumen muchos puntos y se conviertan en éxito.

Por todo esto, los hoteles a los que suelo acudir tienen la categoría de tres estrellas. Intento aunar calidad y precio, no lujos. Claro, llegando a este punto, cabe la posibilidad de que os preguntéis qué entenderá Elena por lujo… Pues bien, para mi el lujo se encuentra en los detalles, son los que marcan la gran diferencia.

¿Qué me he encontrado en Le Clos Médicis? Ubicación: a 2 minutos de los Jardines Luxemburgo (mi footing diario resulto); a 3 minutos del Teatro Odeon, su plaza en verano es como estar en el pueblo, en sus terrazas, solo que en Paris y con parisinos; a 10 minutos del café Floré, en Saint Germain, sin duda, el café más chic, cool y elegante de París, donde con solo sentarse en su terraza y ver pasar gente ya puedes decir que has estado en la ciudad de la luz.

Sobre el hotel, de fuera a dentro: podrás darte una vuelta en bicicleta como un parisino de pro, al menos por las cercanías. Tienes un alquiler de bicicletas en la misma entrada. Como estar en casa cuando te adentras en Le Clos Médicis. Sus plantas naturales, un pequeño bar con sus sillas de madera noble… qué bonitas, te dicen ‘siéntate’. El ascensor, me sorprendió su interior, cubierto de madera y, sobre todo, amplio, de los que corre el aire si coinciden tres personas. La habitación, pequeña pero muy bien distribuida. Según entras, una cama vestida con un edredón blanco que ya sin más te invita al descanso.

Inspeccionando el baño, aquí ya me ganó del todo el hotel, de su puerta, colgando albornoces blancos. De la misma te apetece darte una ducha. Un amplio lavabo, con repisas muy generosas, puedes colocar todos tus bártulos beauty, si eres de las que como yo lo llevas todo en los viajes. Vasos de cristal, con peso, consistentes. Ducha amplia, te puedes mover incluso darte un pequeño paseíto. Grifos, donde no tienes que hacer un master para ponerlos en funcionamiento y otro para conseguir la temperatura de agua ideal. Jabón en la ducha, me sorprendió cuando lo vi, firma francesa habitual en espacios cool. Las toallas, con grosor, muy agradables y bonitas de ver. Ambientador para cambiar de aires si fuese necesario.

La cama, lo más importante, no muy grande pero la entrada a ella me resultó muy agradable: colchón, muy bien, las sábanas muy bien y la almohada muy bien… Estar informada de lo que pasa en el mundo con los periódicos más importantes, disfrutando del café con tus tostadas, un bonito comienzo para tener un buen día en París.

Y ahora su precio, la noche, habitación doble en la semana de la moda, 120€ con desayuno incluido. Un pequeño hotel lleno de detalles cotidianos, los aliados para que la estancia en él sea como estar en casa. Hotel le Clos Médicis – 56 Rue Monsieur le Prince, 75006 Paris, Francia

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Tiempo de lectura: 1 min 30 seg

Mi último descubrimiento, ¿Cómo fue? Como otros muchos encuentros, gracias a una equivocación: una reserva de habitación errónea hizo que tuviera que improvisar. Así es como en mi último viaje a Paris descubrí el Le Clos Médicis.

En mis viajes procuro que las localizaciones de los hoteles estén cerca de parques, por aquello de que me gusta comenzar el día haciendo mis 40 minutos de footing. También busco que su ubicación sea muy céntrica, para que los desplazamientos, sobre todo de trabajo, sean lo más cortos posible. Ahorro en taxis y metros.

Me gustan los hoteles pequeños, me resultan más acogedores. La comodidad y el descanso tanto físico como visual son condiciones fundamentales para que mis viajes sumen muchos puntos y se conviertan en éxito.

Por todo esto, los hoteles a los que suelo acudir tienen la categoría de tres estrellas. Intento aunar calidad y precio, no lujos. Claro, llegando a este punto, cabe la posibilidad de que os preguntéis qué entenderá Elena por lujo… Pues bien, para mi el lujo se encuentra en los detalles, son los que marcan la gran diferencia.

¿Qué me he encontrado en Le Clos Médicis? Ubicación: a 2 minutos de los Jardines Luxemburgo (mi footing diario resulto); a 3 minutos del Teatro Odeon, su plaza en verano es como estar en el pueblo, en sus terrazas, solo que en Paris y con parisinos; a 10 minutos del café Floré, en Saint Germain, sin duda, el café más chic, cool y elegante de París, donde con solo sentarse en su terraza y ver pasar gente ya puedes decir que has estado en la ciudad de la luz.

Sobre el hotel, de fuera a dentro: podrás darte una vuelta en bicicleta como un parisino de pro, al menos por las cercanías. Tienes un alquiler de bicicletas en la misma entrada. Como estar en casa cuando te adentras en Le Clos Médicis. Sus plantas naturales, un pequeño bar con sus sillas de madera noble… qué bonitas, te dicen ‘siéntate’. El ascensor, me sorprendió su interior, cubierto de madera y, sobre todo, amplio, de los que corre el aire si coinciden tres personas. La habitación, pequeña pero muy bien distribuida. Según entras, una cama vestida con un edredón blanco que ya sin más te invita al descanso.

Inspeccionando el baño, aquí ya me ganó del todo el hotel, de su puerta, colgando albornoces blancos. De la misma te apetece darte una ducha. Un amplio lavabo, con repisas muy generosas, puedes colocar todos tus bártulos beauty, si eres de las que como yo lo llevas todo en los viajes. Vasos de cristal, con peso, consistentes. Ducha amplia, te puedes mover incluso darte un pequeño paseíto. Grifos, donde no tienes que hacer un master para ponerlos en funcionamiento y otro para conseguir la temperatura de agua ideal. Jabón en la ducha, me sorprendió cuando lo vi, firma francesa habitual en espacios cool. Las toallas, con grosor, muy agradables y bonitas de ver. Ambientador para cambiar de aires si fuese necesario.

La cama, lo más importante, no muy grande pero la entrada a ella me resultó muy agradable: colchón, muy bien, las sábanas muy bien y la almohada muy bien… Estar informada de lo que pasa en el mundo con los periódicos más importantes, disfrutando del café con tus tostadas, un bonito comienzo para tener un buen día en París.

Y ahora su precio, la noche, habitación doble en la semana de la moda, 120€ con desayuno incluido. Un pequeño hotel lleno de detalles cotidianos, los aliados para que la estancia en él sea como estar en casa. Hotel le Clos Médicis – 56 Rue Monsieur le Prince, 75006 Paris, Francia

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